El entorno empresarial está en constante cambio como consecuencia de la globalización. Las empresas compiten en mercados internacionales. Las pymes son las más afectadas por esta situación, ya que han tenido que adaptarse rápidamente a los nuevos tiempos. Una empresa, por pequeña que sea, ya no compite con las empresas regionales, sino que sus nuevos competidores pueden estar localizados a miles de kilómetros y, en muchas ocasiones, también son pymes. Ahora más que nunca, la visión estratégica es determinante, ya que los empresarios son conscientes de que hay que estar en constante cambio y orientar la organización hacia el lugar donde se quiere posicionarla en los próximos años.
Marcar la diferencia significa ir por delante de los demás y obligar a los competidores a adaptarse a los nuevos cambios para no perder su posicionamiento en el mercado. Esta iniciativa y esta actitud emprendedora nacen dentro de nuestra estrategia de futuro y de la implementación progresiva de acciones de mejora.