
Una vez analizado el concepto, la estrategia comercial y el punto muerto, es recomendable -en la mayoría de las actividades- identificar el capital inicial necesario para sustentar el inicio de la actividad.
En este sentido, hay que tomar ciertas decisiones de forma coherente con la estrategia de la empresa, entre las que destacan:
Ahora bien, antes de tomar cualquier decisión, hay que tener en cuenta algunas consideraciones previas:
Hay que valorar la posibilidad de comprar o alquilar el local. En el primer caso habría que considerar el coste total de la operación junto con el importe del inmueble. En el caso del alquiler habría que tener en cuenta el coste total de la fianza.
Independientemente de la opción que se elija para el local, es necesario realizar una previsión de su acondicionamiento para el desarrollo de la actividad.
En este sentido es recomendable identificar todas las instalaciones necesarias, así como la maquinaria que se va a utilizar (mobiliario, redes, ordenadores, etc.).
Además, hay que tener en cuenta el coste de los elementos que la ley correspondiente estipule como indispensables para el desarrollo de la actividad, así como los elementos de seguridad y antirrobo pertinentes.
También se tendrán que contabilizar dentro del capital inicial todas las existencias necesarias para abrir el negocio. En el caso de una tienda de ropa, esto se correspondería con el coste de toda la ropa que alberga la tienda en el momento de su apertura.
También será necesario valorar la utilización de una furgoneta y/o coche, en cuyo caso habría que prever su coste.
Dentro de la previsión del capital inicial también sería conveniente incluir los gastos de primer establecimiento y de constitución de la empresa.
Por último, y dependiendo de la iniciativa empresarial, es necesario cuantificar la campaña inicial de apertura (gastos en publicidad, inauguración, muestras, etc...)