Un concepto de producto o de servicio bien definido facilita la venta a los clientes, es decir, tener una estrategia comercial clara y coherente con el concepto definido (en el apartado de "artículos" se pueden ver las implicaciones que acarrea tener la estrategia comercial bien o mal definida).
A efectos de la Prueba del Tres sería conveniente definir esta estrategia y tener una idea del coste que representa llevarla a cabo (consulte los artículos "El espectáculo teatral, una estrategia comercial acertada" y "El recetario canario, una estrategia comercial equivocada": le permitirán darse cuenta de la importancia de definir correctamente el concepto de su producto o servicio).
En el caso de la empresa de limpieza citada anteriormente, una estrategia comercial que podría adoptarse es la de concentrarse en las empresas de su comarca. Para llevarla a cabo podría editar un folleto de propaganda de la empresa, enviarlo a clientes potenciales, llamarlos al cabo de una semana para pedirles una entrevista y acudir bien preparados a las citas concertadas.