
Nuestra experiencia nos dice que la existencia de un Plan de Empresa es un elemento básico, pero que no basta para garantizar el éxito del proyecto.
Hemos visto proyectos interesantes y viables hundidos por una mala gestión y, al contrario, proyectos mediocres que han tenido éxito gracias a una dirección eficaz e imaginativa.
A la persona emprendedora la redacción del Plan de Empresa le será muy útil para ordenar y sistematizar sus ideas, comprobarlas y obtener una visión de conjunto para poder decidir si la lleva, o no, a la práctica.
Ya en la fase de la puesta en marcha, tener un Plan de Empresa redactado resulta muy útil para dar a conocer el proyecto y necesario para solicitar cualquier ayuda pública o apoyo financiero.
En definitiva, para la persona que crea una nueva empresa, la realización por escrito del Plan de Empresa le permitirá analizar la viabilidad del proyecto y reducir de forma razonable el margen de riesgo que, inevitablemente, comporta el ponerlo en marcha.