CONCEPTO
Se trata de establecer una propuesta de posicionamiento de la empresa, es decir, definir cuáles son las características de la imagen que queremos que nuestros clientes potenciales asocien a nuestra empresa, producto o servicio, e identificar sus variables principales.
También hay que analizar del mismo modo las políticas de:
Producto o servicio: definido desde el punto de vista del cliente. Analizar la calidad (novedades que aporta y ventajas que ofrece), la marca, la presentación, la atención al cliente, la personalización-diferenciación del producto, la garantía, los servicios posventa y la formación y motivación del personal.
Precio: analizar el mercado, los precios de la competencia, las expectativas de los clientes, los costes propios y determinar la política de precios que debe seguir la nueva empresa. Determinar si es necesario ofrecer descuentos y/o rápeles, diseñar campañas, establecer las condiciones de pago y financiación de las ventas y determinar la política de diferenciación en el precio.
Distribución: facilitar la proximidad y la comodidad al cliente, trabajar para ofrecer una buena imagen del producto o servicio mediante diferentes opciones, como la venta directa, al detalle, al por mayor, por catálogo, por Internet o por otros canales; estudiar las ventajas e inconvenientes de los diferentes canales, y seleccionar los más apropiados para el cliente (de forma que pueda encontrar el producto sin problemas).
Comunicación: procedimientos y soportes mediante los que se darán a conocer los productos a los clientes potenciales. Hay que tener presente el público objetivo, el mensaje que hay que transmitir (que debe ser claro y preciso, indicando qué se ofrece y dónde se puede conseguir), el presupuesto, los medios y otras vías indirectas de comunicación. En este sentido, hay que priorizar la satisfacción del cliente.