Una start-up es un proyecto empresarial que se encuentra en una fase semilla o de puesta en marcha. Es decir, proyectos que aún no se han puesto en marcha o empresas recientemente constituidas. Una start-up no apoya empresas que lleven un período de tiempo funcionando y que tengan su propio nicho de mercado.
Este tipo de negocio, que se caracteriza por no tener la financiación necesaria para ser lanzado al mercado, recibe el apoyo económico de agentes externos. La figura de este inversor compra una parte de la empresa, nunca superior al 49%, con el compromiso contractual de vender posteriormente su participación a los creadores de la empresa. El período suele ser como mínimo de dos años, ya que es el tiempo mínimo para ayudar a lanzar el proyecto.
Características de una empresa de start-up:
- Tienen que ser sociedades mercantiles, no constituidas o de reciente creación
- Promovidas por personas físicas o pymes
- Innovadoras
El concepto de innovación se refiere a novedad en relación con lo que existe en un entorno determinado. De forma genérica podemos decir que una start-up se considera innovadora cuando la empresa ofrece productos o servicios que difieren sustancialmente de los de otras empresas, tienen un componente tecnológico importante y no son fáciles de copiar.