Cual es la forma jurídica más apropiada para mi negocio?
Esta pregunta no tiene una respuesta absoluta y definitiva. Se tiene nque analizar muchos factores para poder responder correctamente.
Básicamente existen dos formas de desarrollar una actividad empresarial, como autónomo o empresario individual (actuando con nuestro propio nombre y siendo la empresa nosotros mismos) o bien se puede crear una sociedad y operar a través de lo que se llama forma jurídica.
Y para decidir correctamente hemos analizar una serie de factores como pueden ser:
Responsabilidad: Trabajar como autónomo implica que respondes con tu patrimonio particular, tanto presente como futuro, si la empresa no puede hacer frente a sus obligaciones. En cambio si se monta una sociedad mercantil la responsabilidad se limita a lo que patrimonio de la empresa.
Imagen: En el caso del empresarios individuales la imagen es poco sólida, mientras que la sociedad limitada es ante el mercado y los bancos la hermana pequeña de la sociedad anónima.
Fiscalidad: El Autónomo tributa por IRPF (Impuesto de la Renta de las Personas Físicas), que es un impuesto progresivo con unos tipos impositivos comprendidos entre el 18 y el 43% en función de los rendimientos obtenidos. Por contra las sociedades pagan un tipo de gravamen fijo, el 30% de las empresas de reducida dimensión hasta 120.000 de beneficios.
Gastos: Crear una forma societaria comporta más gastos ya que se tienen que hacer más trámites administrativos, además hemos de tener en cuenta los gastos periódicos en que incurren las formas jurídicas como consecuencia de la obligación de llevar a cabo la contabilidad ajustada al código de comercio. Los gastos de constitución como autónomo son inexistentes.
Por lo tanto como conclusión se ha de poner en la balanza los pros y los contras de cada forma para decidir.